Ídolos de paso o leyendas de verdad? El ejemplo que estamos enseñando a nuestros jóvenes
¿De verdad ese es el ejemplo que queremos?
Jugadores extranjeros ya retirados vienen, cobran millones, se van… y dejan poco espectáculo y mucho mal mensaje.
Mientras tanto, figuras como Bryan Ruiz, leyenda real de nuestro fútbol, siguen esperando el reconocimiento que merecen.
El fútbol no solo se juega en la cancha, también se enseña.
En el ámbito nacional se ha vuelto recurrente ver la llegada de jugadores extranjeros en el ocaso de sus carreras, quienes reciben grandes sumas de dinero sin dejar un legado deportivo ni humano acorde a lo que representan. Más allá del rendimiento, preocupa el mensaje que transmiten: actitudes de arrogancia, falta de profesionalismo y una cultura de “fiesta permanente” que poco aporta al crecimiento del deporte y mucho menos a la formación de la juventud.
El contraste es evidente cuando se observa el trato que reciben figuras históricas del balompié costarricense como Bryan Ruiz, un futbolista que construyó su carrera con disciplina, liderazgo y respeto dentro y fuera de la cancha. Referentes así deberían ser el centro de los homenajes, los eventos y los proyectos deportivos, pues representan valores que trascienden los resultados.
El fútbol tiene una responsabilidad social ineludible. Los espectáculos deportivos deben ir más allá del negocio y asumir un enfoque educativo, dejando mensajes positivos para niños y jóvenes que sueñan con seguir ese camino. Porque al final, no todo el que viene a cobrar es leyenda… y no toda leyenda necesita hacer ruido para ser eterna. .
Hace 22 días y 4 horas - Redacción