En medio del dolor por la eliminación rumbo al Mundial 2026, Francisco Calvo ofreció una despedida que estremeció al camerino y a la afición. El defensor, uno de los líderes históricos de la Selección Nacional, enfrentó por primera vez los silbidos de un público frustrado, pero respondió con firmeza y carácter: “Es la primera vez que me silban, a mí me importa lo que piense el entrenador y mis compañeros”.
La frase cayó como un golpe sobre la mesa. Calvo se marchó defendiendo su compromiso y dejando claro que su prioridad siempre fue el grupo y el trabajo interno, aun en los momentos más oscuros. Su mensaje, lejos de la polémica, fue una declaración de orgullo y despedida para una generación que no pudo llegar a la Copa del Mundo, pero que se va con la frente en alto.
Entre emociones encontradas, el zaguero cerró un ciclo en la Tricolor dando la cara, aceptando críticas y sosteniendo su papel de líder hasta el último minuto. Su salida marca el final de una era y abre un capítulo cargado de reflexión para el fútbol costarricense, que ahora deberá replantear su identidad y su camino tras un fracaso doloroso
Hace 10 días y 4 horas - Redacción